24 marzo 2009

Como duele...

Qué la piel del pasado no huele igual una vez que se ha ido de tu cama, es cierto.
Qué rememoramos una y otra vez las historias de la vida que nos complica, es verdad.
Qué las ausencias de los que tenemos lejos nos dejan un hueco en el pecho, es innegable.
Qué los minutos a tu lado parecen segundos, es indiscutible.
Qué el amor duele, es matemático…




Entre Uno que dice que no cree en el amor; para siempre, los que se dejan arrastrar en los tentáculos del amor crédulo, los que lo han abandonado y los realmente enamorados como si fuera la primera vez; me pregunto si cuando uno se desenamora de alguien puede volver a enamorarse de la misma manera o es sólo un juego para no sucumbir a la soledad. El fin para conseguir un medio. El no sentirse solo, abandonado en una carretera y no tener medio de llegar a ninguna parte.
Existe la pasión, el deseo, el cariño, las ganas de amar y ser amado, correspondido, mimado... Creo, y quizá me equivoque, que muchas veces nos arrastramos, dejamos atrás la dignidad ya perdida y olvidamos el corazón roto por esa caricia, esa palabra que queremos oír, esa sonrisa que se nos ha negado y ese afecto que necesitamos. Es el miedo a la soledad el que nos hace mirarnos en el espejo con los ojos cerrados, no querer ver quienes somos, qué hacemos, y negar los hechos, esos que han puesto una nota oscura en nuestra mirada, una tirita en nuestra alma, noches en vela sobre una cama vacía y miles de lágrimas silenciosas.
Sé que uno no vuelve a amar de la misma manera, aunque quiera intentarlo, porque siempre queda la incertidumbre de volverse a sentir abandonado. Uno pone todo su empeño en que salga bien, uno cierra el círculo, se aísla para que nadie pueda entrar en la perfección de su vida; en su mentira diaria. Uno siempre está dispuesto a agradar al otro, a darle los caprichos y no negarle ni siquiera tres veces. Uno otorga a sus horas con los demás poca importancia porque necesita que el reloj no de medianoche para no perder a su príncipe azul, aun cuando los príncipes terminan conviertiéndose en sapos.

No negaré que el pasado vuelve aunque no queramos, se enrosca entre nuestras piernas y desata el corazón, porque cuando se ha amado con la intensidad y la furia del mar, no se olvida que una vez se amó. Sólo que nunca será igual. El amor nunca es igual.

11 comentarios:

Martini dijo...

no puedo opinar mucho, pero me queda la esperanza de que si

EFESOR dijo...

Yo te dejo una de las palabras que me gusta usar de vez en cuando:

La infatuación es el estado caracterizado por el dejarse llevar por una pasión irracional, tratándose de un amor adictivo. La infatuación ocurre normalmente al inicio de una relación amorosa. La misma está caracterizada por: urgencia, intensidad, deseo sexual y/o ansiedad, donde hay una extrema absorción del uno con el otro. Se le asocia comúnmente con la juventud.

Gracias por pasarte por mi blog después de todo el tiempo, entiendo que no te hayas pasado ante, perdiste la costumbre!!!

Te mando besos y abrazos.

Vulcano Lover dijo...

No, el amor nunca es igual. Pero no es a causa del pasado, es a causa de que en realidad la vida son trocitos de realidad, y cada uno de ellos, con sus personajes, tiene su propia teoría del amos, frustrada, apasionada, incrédula, adolescente, aburrida, honda, sincera... El pasado es sólo memoria... lo importante son los trocitos de realidad, recuerda.

Argax dijo...

Pues yo estaría en una postura intermedia entre la vulcaniana y la tuya. Quisimos en el pasado con una intensidad que hoy no somos capaces de dar, al menos eso creemos porque idealizamos las cosas que ocurrieron, las distorsionamos. La forma que tuvimos de querer influye en la forma que ahora tenemos de hacerlo.
Y por otra parte hay que ser justos e inteligentes y dejarnos guiar por el aquí y el ahora para saber querer como se merecen a las personas del presente.

Un abrazo

Thiago dijo...

No, nunca es igual , pero y qué? Siempre es bello amar, es que no hay otra cosa. No es miedo a la soledad en mi caso, es que me gusta amar. Amo a amar. Y claro, igual que no hay dos dias iguales, dos fiestas iguales, dos libros iguales, no hay dos amores iguales, eso es su magia y su misterio.

El mismo que nos lleva a ponernos una camisa nueva aunque todas las camisas sean iguales. YO creo que ahy está la gracia. Y no hay dos amores nuevos pq no hay dos personas objeto de nuestro amor iguales. Es grandioso.

Bezos

AntWaters Daza dijo...

Te leí en casa, y te comenté allá, y allá se quedó, vaya por Law!!

Decía que Uno no cree en el amor y que otro apenas puede hablar de lo que será amar otra vez porque le da un miedo terrible sólo imaginarlo.

Muu weeena entrada.

Besos de en el fondo creo que aunque no sea igual, puede ser mejor; pero imagino lo difícil que debe ser :(

Roberto dijo...

Un día de estos si eso, lo leo.

;-P

Fidel J dijo...

Es jodido ponerle una teoría a algo así que es tan volatil, caprichoso, eterno, de todo y de nada. Lleno de príncipes y de sapos, en su mayoria de estos últimos ( y sapas, ya sabes). Coincido con un adjetivo que he leido... "grandioso". Pero tanto uno como otro, tanto la soledad como el amor sea de homínido o batracio, ambos son grandiosos. Y dignos de ser disfrutados. Bonita reflexión la tuya Nat. Besos.

Anna dijo...

No creo que el amor siempre sea igual...porque cuando nos enamoramos de nuevo lo hacemos de una persona diferente... no?

Otra cosa es como amemos nosotros... nuestra forma personal de amar si es la misma solo que a alguien diferente...

Besos enamorados.

Djana dijo...

Es la tercera vez que te comento, pero no salen mis comentarios. ¿qué pasa? ¿que me has vetado los comentarios?

Seguiré intentándolo, besotes.

Djana dijo...

Aquí están ya; lo que pasa es que ahora no me acuerdo de lo que iba a comentar.
En fin, es que una llega a una edad que se le va un poco la pinza.

Besotes guapetona.