16 mayo 2007

Una vez... tras otra...

Cuantas veces he decidido callar,
ahogar esas palabras malditas
en una garganta que quema,
en el alma que grita.
Ojos verdes
nadando en aguas cristalinas,
brillando a la luz opaca del poniente,
oscuridad remota que no se enciende,
soledad sonora que no despierta.
Alma rota, vida extinta, sangre vertida.
Tú nombre color de tiza
tras la lluvia se escurre,
como un río de recuerdos azules,
como un mar de suspiros turquesas.
Una vez tras otra se borró.
Una vez tras otra lo escribí.
Susurros alojados en la pared creciente
de un muro inmenso que crece al desaliento,
ni callan, ni se extinguen;
sólo navegan por la grietas.
Sonidos huecos que retumban en el vacío del viento.
Memoria de musgo,
raíces secas que se alargan como dedos,
carne nívea en el desencuentro,
frío el muro,
frío el cuerpo.
El agua borró tu nombre,
y deshizo el intento.
Una vez tras otra lo escribí.
Una vez tras otra se borró.

3 comentarios:

Mart-ini dijo...

que bonito
:'(

Vulcano Lover dijo...

escribir y borrar, borrar y escribir... Las espinas que se nos clavan funcionan así... a veces mayores, a veces más pequeñas, a veces más ausentes, a veces empujando la carne... Hay que convivir con ellas... y dejarlas en paz. Es la mejor forma que sean lo menos dañinas posibles.
Besitos

Senses & Nonsenses dijo...

Te encuentro
Te escucho
Te hablo
Te abrazo
Te beso
Te tengo
Te aprieto
Te atrapo
Te adsorbo
Te asfixio
¿TE QUIERO?

no sé, te leí y me acordé de este poema/cuento de jorge bucay.

un abrazo.