20 septiembre 2006

Pon un chico Mart-ini en tu vida…

Con eso de que este veranito se nos han dejado las llaves del hogar, bueno, Vulcano tuvo ese honor, que desencadenó en una cercanía que nos ha llevado a compartir buenos momentos, Vulcano decidió homenajear a Mart-ini por su parte en su blog y yo por la mía aquí. Sin él, quizá el encuentro entre ese volcán de sentimientos y yo no hubiera sido posible, así que ante todo ¡¡GRACIAS!! y este es mi homenaje, aunque en el fondo es una simple anécdota de la vida, de mi vida.

Todos recordamos esos fantásticos anuncios de Martini en blanco y negro, todos suspiramos en algún momento por aquel chico vestido impecablemente, tan provocador y esquivo a la vez. Tan enigmático, con aquellas gafas oscuras, con las cuales creó en torno a él la leyenda urbana de que sí, era guapo, pero era bizco… y aquel gesto sensual de pasar su pulgar por los labios, fue una marca inequívoca de seducción que muchos intentamos imitar, pero sin el resultado que él obtenía en la pequeña pantalla; hacernos vibrar.

Y yo como otros muchos, hubiéramos querido tener a ese chico Martini al menos durante unos minutos delante y para nosotros solos. Aunque muy lejos de la realidad de tenerle en carne y hueso, yo tuve la oportunidad de gozar durante unos cuantos meses de ese dios de la bebida de la aceituna. Qué fuera una premonición temprana a mi futuro actual, no lo sé, pero desde luego me satisface tener a un nuevo chico Mart-ini en mi vida.

En la semana santa de algún año (creo, o quizá fue verano o Navidad), nos fuimos al pueblo, como casi siempre. Aunque yo adore mi pueblo ¡que lo adoro! En aquella época allí había poco que hacer así que nos bajamos al más cercano, con más tiendas, más cines (sólo 1), más playa y más bares… más bares en ese momento era lo nuestro. Esa noche fuimos a La Plazoleta, un bar que nos gusta, o gustaba por la música, porque tiene terraza y porque la edad media es un poco más alta… la nuestra al fin y al cabo. Subí al baño y al cerrar la puerta con el rabillo del ojo vi algo negro ¡¡un tío pensé para mis adentros!! Y me llevé un susto de muerte pero… ahí estaba él… tan misterioso como siempre y sacándome casi dos cabeza, con su traje negro y su martini en la mano, como ofreciéndome. ¿Cómo va a concentrarse una en lo que ha ido a hacer cuando tiene a semejante muchacho pegado a la pared mirándola a través de sus gafas oscuras?

Me quedé mirándole, sí, era una pegatina tamaño real puesta allí para deleite de las mujeres (lo siento chicos, en el vuestro estaba la rubia platino) estaba dividida en dos partes, de cintura para arriba y de cintura para abajo y se despegaba con facilidad. Así que no me lo pensé dos veces y la arranqué de la pared para llevármela ¿No hubierais hecho lo mismo? Ahora había que pensar dónde meterla (la pegatina!!) porque aunque una es una cleptómana nata (sobretodo de cucharas) no suele llevar bolso si puede evitarlo. Y allí me vi yo, con el muchacho despegado, enorme y pegajoso en las manos y sin saber que hacer con él. Solución, doblar las dos partes como si fueran un mantel y esconderla por dentro de los pantalones; no había otro lugar. Vaya embarazo el mío y yo que pensaba que por ir a un baño público una no se quedaba embarazada… menos mal que las escaleras del sitio son estrechas y se bajan de una manera muy rara como escorzada porque casi no podía doblar las piernas. Una vez abajo apremié a mis amigas para largarnos de allí a toda mecha, no fuera que se dieran cuenta del hurto y me hicieran devolverlo. Ellas me pedían explicaciones y yo allí junto a la barra con los camareros sin poder darlas. Al final en la calle cuando ya no nos veían ni oían les conté lo que llevaba en los pantalones ¡¡¡lo que nos reímos!!! Y lo loca que me dijeron que estaba. Seguimos toda la noche por ahí hasta llegar antes de la salida del sol a casa y yo seguía con mi chico bien guardadito, pero una vez en casa ¿Qué hago con él? ¿Dónde lo meto? ¿Meter un hombre en mi habitación así como así? No creo que eso gustara en casa, jajajaj, así que no se me ocurrió otra cosa que desdoblarlo, o más bien despegarlo, ya que al doblarlo, el pegamento de un lado se pegó al del otro, y pegarlo en el interior de la puerta del retrete que hay en la cocina, que es la imagen que ahí se ve. Quedó muy bien, casi parecía que estaba ahí, invitándome de nuevo a un martini, a estar allí con él toda la noche…ohhh un sueño hecho realidad, pero despreocupándome de él, me fui a la cama.

La bronca a la mañana siguiente fue monumental y no porque el pegamento hubiera estropeado la puerta, que no lo hizo, sino porque cuando mi madre fue al baño medio dormida casi le da un ataque al corazón al ver a un tío en la cocina. Ahora no recuerdo si dejamos la puerta del baño abierta o cerrada, pero si recuerdo que mi madre se asusto y mucho. Podía haberlo previsto, porque a mi me pasó exactamente igual cuando me lo encontré en el baño del bar. De esa puerta pasó a la del armario de mi cuarto. Otra vez a pegar y despegar. Allí pasó el verano y allí me gustaba a mi verle cuando me cambiaba de ropa, jejeje, creo que hasta le hablaba, porque claro, no sabía si me miraba a través de la oscuridad de sus gafas. Una vez acabadas las vacaciones despega, dobla con cuidado y viaje a la ciudad, Desdobla, despega y vuelve a pegar, esta vez en la puerta del estudio, donde se paso muchos años, hasta que se empezó a despegar, a secar por el calor, a ennegrecerse la parte transparente, a desquebrajarse.

Fue una triste despedida la de mi chico Martini, que fue despegado, doblado por ultima vez para acabar metido en una bolsa de la basura.

Ahora sólo espero que mi nuevo chico Mart-ini me dure al menos tantos años como lo hizo el anterior. Sé que con este lo voy a pasar mejor, porque este tiene… ALMA ... y CORAZÓN.


6 comentarios:

Vulcano Lover dijo...

Qué tiernísima que eres, aunque te hagas la diablilla, que también lo eres... por eso también me gustas tanto, je je je...

De verdad, Gracias, Gracias, Gracias, Gracias por estar ahí últimamente... Sabes bien lo que quiero decir, no me voy a extender en ello.
La anécdota, me reí tanto la otra noche cuando me la contaste, que creía que no me iba a "afectar"... jooo, pero me he puesto a reír como un descosido de nuevo...
Besos llenos de cariñito volcánico y abrazos de esos de los que me pones para despedirte...
;-) ;-) ;-)
Martini, portofino... y ese mart-ini nuestro con su look blanco impecable... Besos también para él, por juntarnos por aquí, por ser él también tan cariñoso y tan especial
Besos, guapo.

Mart-ini dijo...

Simplemente gracias

Naxo dijo...

Tía, como te vas de cabeza mangando una pegatina de dos metros del baño!!! Aunque creo que todos hubieramos matado por tener al chico Martini dentro de nuestros pantalones, rozándonos al andar... jajaja
Y eso, que nuestro chico MArt-ini particular es un encanto de niño, pero es que el original está taaaaaaannnn buenoooo jajaja (esta frase hay que leerla con grititos en plan quinceañera)

El anuncio es cojonudo y me ha encantado volver a verlo. La verdad es que de pequeñito (porque tiene unos cuantos años) ya me gustaba muchísimo cuando lo ponían en la tele.

Y bueno, nada más, decirte que he puesto un post en un ratillo libre que he tenido entre clase y clase, y que yo también hubiera entrado a mear al baño de tías de ese pueblo, porque la rubia platino era muy mona, pero a mí no me motiva nada de nada :)

Besotes de martini y aceituna

NaT dijo...

Y eso que a ti te conté la versión reducida Vulcano aqui lo ha puesto un poco más poético.

Tú, eres genial, el chico Martini1 era estupendo, nuestro niño Mart-ini es de lo mejor y yo... pues soy yo... ya sabes.

Besillos Vulcanísimos y abrazos de bolitas merengadas, jajaja.


De nada Mart-ini, un placer... te pones hasta serio en tus comentarios... qué miedo...
Me acordé de la foto y qué mejor manera que ponerla por ti y contarte la historia.
Un besote... sin permiso y con un poco de miedo.

Para que te voy a mentir Naxete esas oportunidades sólo ocurren una vez y hay que aprovechalas aunque después de hacerlo estaba un poco cagada por si me pillaban.
Hay alguno/a que no se fijara en ese chico Martini??? hay alguno/a que no se fije en nuestro chico Mart-ini? todos pusimos los ojos en el. A mi también em ha gustado ver los anuncios, los 5 después de tanto tiempo. Y la rubia es la que hace ahora el anuncio de Elcorteingles, ¡¡¡mira que dejar escapar a ese chico!!! ¿sería bizco de verdad?

En fin... besos de vuelta, muchos muchos

Vulcano Lover dijo...

Naxo era niño cuando pasaban ese anuncio... (qué depresión, mi madre!!!)

EFESOR dijo...

gracias por el anuncio!!! ya ni lo recordaba... claro, yo también era todo un niñito inocente, no como vulcano... a sabre que hacía por esa época mientras uno jugaba con el tirachinas...