23 diciembre 2003
22 diciembre 2003
2. La puso sobre la cama y muy lentamente... la despojó de sus raídas ropas y limpió su cuerpo con una esponja húmeda. En sus brazos aquel cuerpo le había parecido una pluma, aunque los huesos de ella se habían clavado en su piel, dejándole marcas que enrojecían rápidamente. La tapo procurando que su cuerpo helado entrara en calor. Fuera hacía mucho frío. Nunca había recogido a nadie el la carretera, no quería problemas. Pero al pasar por delante de ella en aquella carretera desierta y oscura la vio desvanecerse sobre la nieve. Ahora estaba limpia, caliente y descansando. Tendría una historia que contar. Se sentó a su lado con un café entre las manos y esperó.
3. No me lo podía creer, aquel helado de chocolate... había sido el culpable de que la chica estuviera como muerta en el suelo. El dulce se derretía a su alrededor, manchándole el pelo y las ropas. Mis seis pequeños hermanos y yo la rodeábamos sin saber que hacer, preguntándonos cómo había llegado allí el helado, quién podía ser tan perverso para tentar de esa manera a la asustada niña que había aparecido en el bosque. No encontramos respuesta y días después la enterramos aún con la dulce sonrisa en sus labios.
4. La mirada de aquella niña... era demasiado intensa para ser de verdad. El iris se adivinaba de un fulgurante turquesa rodeando una pupila extremadamente grande. Miraba a través del cristal, desde el interior de aquella extraña tienda. Pasaba por allí dos veces al día. A primera hora de la mañana y una vez que había anochecido y ella siempre estaba allí; mirando, observando. Una tarde la tienda estaba abierta, la curiosidad por la niña era tan grande que no dudé en entrar. La campanilla de la puerta anuncio mi llegada y el sonido se perdió entre una multitud de animales que me miraban desde todos los rincones, estáticos, impasibles. Un anciano, vetusto como el tiempo, apareció tras una cortina y se presentó. - Buenas tardes, soy Morris Manchen, taxidermista.
5.SI POR LO MENOS ALGUIEN QUISIERA ESCUCHARME...
Pedro Martín Soler.
(1970-2000)
19 diciembre 2003
18 diciembre 2003
Un día cualquiera
Había sido un día gris, oscuro.
Ordenó los papeles de su mesa, innumerables y cerró el ordenador. Todavía quedaban algunos mensajes pendientes en el mail.... Repasó mentalmente su jornada laboral mientras apagaba las luces.
Desde que se había levantado, aunque el cielo estaba encapotado y parecía que toda la tristeza se había concentrado en esas nubes grises, había esbozado una sonrisa. Le gustaban esos días. La gente en el metro la miraba de reojo, extrañados, a ella parecía no importarle el agobio de tanta gente allí apretada.
Pasó el día inmersa en una extraña algarabía interior que contrastaba con la rutina de papeles, llamadas y correos.
Eran las siete de la tarde, decidió que se merecía un regalo más y se acercó a tomar un café a la cafetería de costumbre antes de llegar a casa. En casa no la esperaba nadie. Ladrón, su gato negro, no la echaría de menos.
Había poca gente aún en el local, los habituales no tardarían en llegar.
Se sentó en su mesa de siempre, cercana a la ventana, desde donde veía la calle a través de un cristal empañado y tenía una visión total del café.
Juan el camarero se acercó y le preguntó - ¿Qué tal Aurora, lo de siempre?
Asintió con una sonrisa tímida mientras encendía un cigarro.
Sacó un cuaderno y se entretuvo haciendo bocetos de los objetos del bar. Un sonido de campanillas desde hacía un rato llenaba el aire. Los clientes llegaban. Juan dejó el café solo, en vaso grande y un pastelillo con cobertura de chocolate cuando ella estaba inmersa intentando dibujar el jarrocito que había sobre su mesa. Hoy dentro de él había una pequeña rosa amarilla. Ayer había sido un clavel rosa y el martes una margarita de pétalos gigantes.
Se dio cuenta del café humeante y giró la cabeza a la derecha despacio, hacia la barra para mirar disimuladamente. Allí ya estaba el chico de todos los días, mirándola de nuevo brevemente, lo vio sonrojarse y apartar rápidamente la mirada. Juan levantó los ojos del vaso que estaba limpiando y la guiñó un ojo. Sintió el rubor en sus mejillas y volvió a su cuaderno con manos temblorosas. Oyó de nuevo el tintineo de campanillas de la puerta, el chico de la barra se había ido corriendo otra vez. Ese chico tan extraño pensó mientras lo veía alejarse calle abajo. Tomo su café tranquilamente y el pastelillo. Cerró el cuaderno, tomó la flor y pagó el café en la barra sin abrir la boca. Se fue calle arriba apretando la flor contra su pecho.
El día había sido definitivamente, maravilloso.
Había estado toda la tarde en la terraza, con la melancolía que dan los días grises, viendo como la ciudad se iba difuminando en sombras para resurgir en el momento en que las luces de la cuidad estaba establecido que se encendieran. Era una muerte diaria; era una vida continua. La ciudad nunca dormía del todo. Desde su altar de ladrillos y cristal observaba, esperaba. Sabía que ella acudiría a su encuentro en cuanto el último resquicio de luz, del astro rey, se descolgara del cielo. Ella no podía acudir antes. Se lo había susurrado en un sueño frenético días antes. Él había despertado de ese sueño bañado en un sudor frío, temblando de miedo pues había sido demasiado real; las marcas de las uñas de ella en su piel lo confirmaban. El olor a jazmines siguió durante horas suspendido entre las paredes de la habitación. Había estado allí y sabía que lo había elegido para una vida eterna junto a ella. Tras mañanas de incertidumbre agotadora y noches de una pasión desatada fuera de cualquier parámetro establecido entre mortales, decidió que la amaba, que la amaría siempre. Ella pareció leerle el pensamiento y sonrío como si fuera una adolescente aunque toda una existencia, más allá de la que él conocía por los libros, estaba contenida en sus negras pupilas. La noche se cerró en torno a él, espesa, callada y de repente gélida. Ella estaba allí. Con su piel inmaculada y fría, en su rostro se adivinaban unos labios de fuego bajo unos ojos relucientes. Vio su sonrisa blanca acercándose; la eternidad lo sumió en el más dulce de los besos.
táctica y estrategia
aprender como eres
quererte como eres.
Mi táctica es hablarte
y escucharte construir
con palabras
un puente indestructible.
Mi táctica es quedarme
en tu recuerdo,
No sé cómo, ni sé con que pretexto
pero quedarme en él.
Mi táctica es ser franca
saber que eres franco
y que no nos vendamos simulacros,
para que entre los dos
no haya telón ni abismos.
Mi estrategia es en cambio
más profunda y más simple.
Mi estrategia es que un día cualquiera
no sé cómo, ni sé con que pretexto
por fin me necesites.
(Mario Benedetti)
15 diciembre 2003
1) ¿Qué quitarías del mundo?A los intolerantes
2) ¿Cuál es tu sentimiento favorito?La melancolía
3) ¿Cuál es el recuerdo más intenso que tienes?El beso de Rafa
4) ¿Cuál es el pensamiento que más se te repite a lo largo del día?
Que me gustaría estar en otra parte
5) ¿Qué es lo que más te gusta provocar en la gente? Buenos sentimientos
12 diciembre 2003
11 diciembre 2003
leyendas urbanas
Dicen los libros ocultos, que si te pones frente al espejo sin más luz que la que da una vela encendida junto a ti y pasas unos minutos mirándote fijamente a los ojos, ante tus pupilas tu cara desaparecerá para mostrarte la imagen que tenías en el pasado; tu propia reencarnación... Aunque el espejo no me ha mostrado el otro lado, ni he recurrido a la cera deshaciéndose en un tiempo muerto para saberlo, creo que si existe el haber vivido una existencia anterior yo debí ser un perro; en género masculino, no confundir con el femenino...
05 diciembre 2003
Muchas veces, a solas, se me ocurren pensamientos para compartirlos contigo. Mi mente me habla calladamente, escribiendo en letras plateadas dentro de mi cabeza. Ese sería el momento en que debería alargar el brazo y transcribir esa voz muda a un papel. Pero mis dedos son más lentos que el sonido y dejo revolotear esas ideas sobre mi, pensando que mañana las recordaré. Y al día siguiente las olvido. Cada noche creo un nuevo mensaje, una nueva historia, un nuevo enredo. Cada amanecer postergo las palabras.
No le interesa a nadie, pero quería ponerlo.
Hace unos días me compré un CD. He de reconocer que al cantante no lo conocí hasta que por un casual mi antiguo jefe me regaló el, creo, primer CD que grabó. Me gustó. Sí, soy un poco “rarita” para la música, aunque oigo de todo, eso también es verdad. No sé que me hizo buscar en Internet y accedí a su Web, Shalim, con sorpresa vi que había grabado un nuevo disco. La página te da la opción en audio/vídeo de oír unos tracks de las canciones. Marchosas. Me animé enseguida; esa misma tarde me lo compré. Creo que tanto en casa como en el trabajo me odian pues es lo único que escucho ahora... no puedo evitar que se me vayan los pies al compás de la musiquilla. Incluso "sonrío" cuando voy andando por la calle, conteniéndome para no ponerme a bailar. Creo que las letras tienen un tinte religioso camuflado bajo historias de amor.
1) ¿En que tipo de vivienda vives: casa, piso, chalet, de propiedad, de alquiler, en casa de tus padres, en residencia de estudiantes...?
En un piso, con mis padres.
2) ¿Cuál es tu estancia favorita de la casa?
Mi cuarto, supongo, aunque paso poco tiempo allí, suelo estar en un estudio que hay encima. El salón por el enorme ventanal.
3) ¿Cuál es el último objeto que has comprado para la casa (o para tu habitación)?
Para la casa una bola de cristal, de esas que tienen nieve dentro. Para mi estudio, un ambientador.
4) Si pudieras elegir, ¿qué obra de arte te gustaría tener en el salón?
Por fin conseguí que mi madre pusiera un cuadro mío y ahora le voy a pintar otro.
5) Nunca sales de casa sin...el reloj
04 diciembre 2003
Hoy ha sido un día sin mucho trabajo. Por la mañana he tenido que arañar los minutos de una hora, intentando alargar los segundos sin conseguirlo, pero todo ha acabado resolviéndose; luego tranquilidad absoluta. De hecho me he pasado toda la tarde subida a una noria, que no es la mía... Me enganché en la barquilla de arriba y tuve que recorrer todas las demás para llegar a alguna conclusión. Creo que estoy más perdida que antes, hay demasiados personajes en esta historia, (necesito un árbol genealógico, como en la familia de los Buendía), demasiados engaños, demasiadas lágrimas que quizá no deberían ser vertidas (pero, quién soy yo para juzgar), demasiados sentimientos en juego. Nadie dijo que las relaciones fueran sencillas entre personas de distinto sexo; entre personas de igual sexo. Nadie dijo que vivir fuera fácil, no te dan el libro de instrucciones cuando llegas, has de apañártelas solo. Seguiré leyendo una vida que no es la mía, seguiré pensando que siempre habrá buenos, que siempre existirán malos y que los primeros son los que siempre sufren más. Será que el leer a los demás nos hace darnos cuenta de nuestra propia realidad, de lo que nos falta, de lo que nos llena, de que el dolor de los sentimientos, a pesar de las décadas, siempre nos hace sufrir. Hace unos días vi Juana la loca; como ella decía ¡¡¡loca de amor!!! ¿hay peor locura que sufrir por un amor no correspondido de igual manera? NO, no debe existir cosa peor. En fin... que me dejo llevar... Sólo ánimo... de todo se sale y todo se supera, con tiempo, con dolor, con alegría. Si te bajas de la noria... significa que estarás muerto.
03 diciembre 2003
01 diciembre 2003
1) ¿En que ciudad o pueblo vives? Especifica país, que a veces las ciudades se repiten.
En Madrid, España. Pero ese es un sitio demasiado común, ¿Puedo elegir donde veraneo…? Me da más opciones. Liendo, Cantabria, España.
2) ¿Un buen restaurante? ¿Uno barato? Uno especial por algún motivo?
El pueblo tiene pocos, pero se come bien en cualquiera de ellos. En la plaza, ahora, parrilladas de carne; en el hotel buen cocido montañés; en Gabino, lugar de encuentro, hay de todo, lo mejor los pimientos verdes de la tierruca.
3) ¿Qué es lo que más te gusta de tu población, y lo que menos?
Que se vive sin el stress de la ciudad. Montar en bici rodeada de campos. Las vacas; cada día que pasa hay menos. Ver Solpico al levantarme. La playa recogida, aislada y sin turistas. Lo que menos… que han construido masiados chales y el pueblo ha perdido su identidad.
4) ¿Algún sitio, monumento o rincón de tu ciudad que sea un pecado no visitar?
Merecen la pena todas las iglesias y capillas, desde la principal Nuestra Señora de la Asunción del siglo XVII (una pena la remodelación de la barandilla del campanario) hasta la pequeña ermita de San Andrés, del siglo XVII, que tiene en su interior uno de los pocos retablos de piedra que hay en Cantabria. Al pasear se ven todas las casas de indianos. Uno no puede perderse la playa aunque cueste bastante acceder a ella, sobretodo si se va andando. En cada rincón hay algo que ver.
5) ¿Sabes alguna leyenda, mito o curiosidad de tu zona?
De mi zona no recuerdo ahora ninguna, de la comunidad esta: Basada en la vida de Francisco de la Vega Casar, excepcional nadador, conocido como "el sireno", la leyenda dice que siendo niño se pasaba el día en el agua, por lo que su madre le maldijo: "¡Permita la Virgen que te conviertas en pez!". Una noche de San Juan, yéndose a bañar, desaparece en la corriente y se convierte en mitad hombre y mitad pez. Mucho después, unos pescadores que faenaban en aguas de Cádiz lo atraparon con las redes y, oyéndole repetir el nombre de Liérganes, es devuelto a su pueblo natal. Allí, pasados diez años, se pierde para siempre aguas abajo del Miera, en busca de la mar
24 noviembre 2003
El tiempo era paciente; las lágrimas no.
21 noviembre 2003
1) ¿A dónde te irías de vacaciones, sea donde sea, en cualquier parte del mundo?
A una isla DESIERTA en cualquier parte del mundo… si es que queda alguna.
2) ¿Cómo llegarías hasta allí? ¿En qué medio de transporte?
Supongo que en avión, es lo más rápido. Y desde él me tiraría en paracaídas.
3) ¿Con quién te irías, sea un músico, un actor, una actriz, un escritor, o tu pareja?
Me llevaría un perro.
4) ¿Qué harías allí? ¿Descansarías, explorarías sitios que nadie ha visto o simplemente irías a las principales atracciones turísticas?
La exploraría y descansaría, descansaría y la exploraría de nuevo.
5) ¿Qué te llevarías allí, a parte de tu ropa?
Si está desierta; no me hace falta ropa, prefiero llevarme una navaja multiusos, un cuaderno de hojas blancas y lápices de colores.
Aquel amor nacido de improviso había arraigado indestructiblemente; ni siquiera soñaba con pretender arrancármelo, hasta tal punto sentía que hubiera sido cosa imposible. Se había adueñado totalmente de mí, una sola mirada suya habría bastado para transformarme; me habría impuesto su voluntad: yo no vivía ya en mí. [ ] Cometía mil extravagancias [ ] y repetía su nombre durante horas y horas. [ ] Comprendí el horror de mi situación, y se me revelaban con claridad los aspectos fúnebres y terribles del estado que acababa de abrazar. [ ] Era yo quien había sellado la losa de mi propia tumba y había echado con mi propia mano el cerrojo de mi prisión. [ ] No amar. (La muerta enamorada. Théophile Gautier)
19 noviembre 2003
Había experimentado su rabia sola y en silencio durante parte de la espera; luego había llorado dolorosamente, arrastrada por una oleada brutal de absoluta desesperación; después se encolerizó de nuevo contra lo que había querido a toda costa demostrarse como imposible de evitar y que ella no podía decidirse a creer. A continuación, todas las dudas, la incertidumbre, todas las convicciones y la desesperación mezcladas en un mismo y embriagador torbellino vertiginoso, la habían devorado y arrojado, sin fuerzas, desorientada, sobre la cama. [ ]
-Por tu felicidad, por favor, no la ames como el loco que hay en ti cuando ella
viva. Si vive. [ ]
Quizá, en el fondo, no se puede amar a quienes aman demasiado...
(El pacto de los lobos. Pierre Pelot)
18 noviembre 2003
Si verte fuera la muerte y no verte fuera vida, prefiero morir y verte que no verte y tener vida...
Ese tipo de párrafos son los que las adolescentes de hace 15 años escribíamos en nuestras carpetas.
¿Quién fue quien lo escribió? ¿Qué sentimientos expresaba? ¿A quién iba dirigido? ¿A quién recordaba alguien en esas palabras?
Cada frase tenía su sentido, su sentimiento, su alegría o su dolor.
Casi siempre eran frases de amores...
Amores no correspondidos: Amor idiota, yo por ti y tú por otra
Amores recordados: Dicen que el amor ausente con facilidad se olvida, ausente te tengo yo a ti y no te olvidaré en la vida
Amores esperados: Sabía que algo faltaba en mí y al verte mi vida, lo comprendí
Amores no llegados: Si no puedes estar con quien quieres, quiere a quien esté contigo
Amores perdidos: Nunca deje de quererte, pero tú me has olvidado, si alguna vez recuerdas, por favor vuelve a mi lado
Esas y muchas otras llenaron durante años cuadernos y cuadernos, se pasaban de unos a otros, siempre añadiendo algo personal.
Claro que de vez en cuando aparecía entre tantos amores sufridos algo divertido:
Pasando bajo tu ventana, me tiraste una flor, la próxima vez que pase ¡¡ sin maceta por favor !!
Y algún que otro resentido te dejaba unas palabras...
Cuando paso por tu puerta, tu madre me llama feo, la próxima vez que pase saco la picha y la meo
Muchas frases, muchos compañeros que dejaron su escritura
en mis libros para hora ser recordados a ellos, a ellas una frase, porque yo también tuve 15 años
Un amigo es aquel, que al irse de tu lado, deja algo de si mismo
14 noviembre 2003
1) Si tuvieras el poder de dar la inmortalidad a sólo una persona de la Tierra, ¿a quién se la darías? ¿Crees que le gustaría?¿No se la puedo dar a dos…? sería muy aburrido ser inmortal y estar solo toda la eternidad.
2) Si tuvieras el poder de hacer volver a la vida a una persona, ¿a quién elegirías? ¿Por qué motivo?Creo que a mi abuela materna. Sólo por poder despedirme de ella.
3) Si pudieras hablar durante horas con la persona que quieras del mundo, ¿con quién lo harías? ¿De qué hablarías?Quizá con algún pintor (si está muerto mejor) y saber sus sentimientos cuando pintó alguna de sus obras; sólo por corroborar la cantidad de estupideces y de conjeturas que se hacen al respecto de ello al observar o estudiar su pintura.
4) Si pudieras cambiarte por otra persona, ¿por quién sería? ¿Por qué? No quiero ser otra persona, me gusta ser yo, con mis enormes virtudes y mis grandes defectos
5) Y si alguien te eligiera en alguna de las cuestiones anteriores, ¿qué harías? ¿Cómo te sentirías? No quiero ser inmortal en el espacio, aunque si me gustaría serlo en el tiempo. De momento no estoy muerta. Ya hablo durante todo el día y espero que nadie me cambie por otra "cosa".
13 noviembre 2003
10 noviembre 2003
07 noviembre 2003
JUEVES, NOVIEMBRE 06, 2003
1) Al abrir los ojos, una mañana de invierno, descubres que la persona
que duerme a tu lado se ha convertido, durante la noche, en un reptil (lagarto o lagarta, según los casos): ¿Cómo reaccionarías?
¡¡lagarto-lagarto!!! Pensaba que de noche todos los gatos eran pardos.
2) Han pasado seis años desde que dejaste de frecuentar la blogosfera: ¿Qué has conservado de esa época, de esos contactos, de esos vínculos?
Los sentimientos, que quedan reflejados en cada post escrito, en cada post leído. Quisiera conservar a quien de veras sepa apreciarme y no olvidar a los que aprecio.
3) Mañana anuncian el cierre de TODOS los nodos de acceso a Internet, se acabó lo que se daba: ¿cómo reaccionarías, hasta qué punto es grave tu adicción?
Me ha dado por pensar que esto de Internet es pasajero… volvería a mis óleos, a mis lienzos, a dejar volar mis dedos con otra imaginación que no fueran palabras.
4) Sembraste un nogal y la primera cosecha fue magra, la segunda paupérrima, la tercera es de peras: ¿Lo talarías?
Nunca. Siembre existe una posibilidad de que la cosecha siguiente vuelva a ser buena o sea mejor aunque existe también la posibilidad de que no haya cosecha.
5) Elimina la "o" y la "t" del teclado y escribe una frase de amor o un piropo original.
Me quedé muda al mirarle, se acercaba y fue igual que una brisa en la mañana y la espuma del mar de un día salvaje. Sé que huye, se aleja, anda sus huellas hacia una nueva ribera; sin mi; dejaré de reír y su causa me hará desdeñar mi vida… (poema triste de amor)
Mas vale crear una risa, que silenciar las lágrimas
04 noviembre 2003
Cierra, cierra la puerta, cierra los ojos. No pienses. No discutas. No entretengas tu mente en desalientos, en entresijos, en sufrimientos. Escapa; huye, detente. Mira a lo lejos, observa lo que está cerca. Susurra, alienta. Renace, revive. Escucha. Y muere.
03 noviembre 2003
No me dejaste tu dirección, así que por si vuelves a ver el blog, te dejo los títulos completos de la colección de Pepa y Misi y los ISBN de los libros que tengo, así como el de la colección competa. Al final te he puesto el contacto de la editorial... por si acaso. Quise poner una foto escaneada del primer libro EA, EA, pero no he podido hacerlo. Si me dejas tu dirección puedo mandarte el archivo, así por lo menos parte de tu sueño puede verse cumplido.
COLECCIÓN
Poquito a poco
1. EA, EA (s, p) (ISBN: 84-246-0651-5)
2. MIAU (m, l) (ISBN: 84-246-0652-3)
3. MI SOPA (s, p, m, l)(ISBN: 84-246-0653-1)
4. EL LEÓN (n, y) (ISBN: 84-246-0654-X)
5. DAME LA PIPA (d, y) (ISBN: 84-246-0655-8)
6. ¡AY, MIS DEDOS (n, d, y) (ISBN: 84-246-0656-6)
7. PAN Y TOMATE (t) (ISBN: 84-246-0657-4)
8. EL CUCO (c, b)
9. ¡BUENOS DÍAS! (t, c, b) (ISBN: 84-246-
10. LA TELEVISIÓN (v, h) (ISBN: 84-246-
11. REIR (r, rr) (ISBN: 84-246-0380-X)
12. MI ROPA (v, h, r, rr) (ISBN: 84-246-0379-6)
13. LLUEVE (j, g, ll) (ISBN: 84-246-0663-9)/font>
14. FIESTA (f, ch, -r-) (ISBN: 84-246-0664-7)
15. EN LA COCINA (ce, ci, z, que, qui) (ISBN: 84-246-0665-5)
16. GUIÑOS, EL DRAGÓN (gue, gui, ñ) (ISBN: 84-246-0666-3)
17. YA VOY SOLO AL COLEGIO (ge, gi) (ISBN: 84-246-
18. ES LA HORA EXACTA (x, resumen) (ISBN: 84-246-0668-X)
(ISBN COLECCIÓN COMPLETA: 84-246-0650-7)
Guión, textos y notas de Asunción Lissón, del equipo de maestros de Rosa Sensat
Ilustraciones de Pere Prats Sobrepere
Enciclopèdia Catalana S.A.
LA GALERA
Diputació, 250
08007 Barcelona
España
Tel.: 34/93 412 00 30
Fax: 34/93 317 32 77
E-mail: lagalera@grec.com
Web:www.grec.net/home/grec/galera/index.htm
1)¿Cuál es el beso más dulce que te han dado en tu vida? El que me dio un amigo de mi hermano cuando tenía 16 años
2)¿Cómo recuerdas tu primer beso? Con un recuerdo especial…
3)¿Cómo te gustan los besos? Suaves y sensuales cuando no los espero
4)¿Algún beso especial por alguna razón? Espero recibirlo pronto
5)¿Alguno digno de olvidar? Uyyy, creo que lo olvidé…
viernes, octubre 24, 2003
1) ¿Qué prefieres, carrito con hoja de lechuga o con folleto? Suelo utilizar cesta
2) ¿Crees en la existencia de las "cajas rápidas" o piensas que es un mito como lo de "el tamaño no importa"? El tamaño no importa, que la cajera esté a lo que está sí.
3) ¿Cuál es la distancia de seguridad que mantienes entre la compra anterior, la barra de "cliente siguiente" y tu compra? ¿Eres de los que tiene miedo a que el de antes de ti te pague tus croquetas o acosas a la pobre barra? La distancia de seguridad prudencial
4) ¿Alguna vez has sido capaz de guardar los productos a la misma velocidad que la cajera los pasa por el láser o crees que no lo conseguirían ni los de Matrix? No se me ha pasado por la cabeza hacer una competición contra la cajera, hay que distribuir bien la compra para que unas bolsas no pesen más que otras y poner los productos más resistentes abajo… me tomo mi tiempo, ella que corra si quiere.
5) ¿Qué le diríais al que tuvo la idea de redistribuir periódicamente los pasillos para que cada 15 días te vuelvas loco al encontrar los zapatos donde antes estaba la leche? De momento no me ha pasado.
02 noviembre 2003
31 octubre 2003
29 octubre 2003
Mensaje para David
De mi casa también desaparecieron hace tiempo, pero tuve la suerte hace algunos años y encontré unos cuantos en la tienda Crisol de Madrid. Los compré y se los regalé a mi sobrino, para que como yo, él aprendiera a leer. Creo que eran de la editorial La Galera, te lo confirmaré cuando vaya a su casa y pueda ojearlos de nuevo.
Y gracias por dejar tu mensaje.
27 octubre 2003
18 octubre 2003
sin titulo
Volví de la playa y me acurruque junto a él bajo las sábanas. Intenté fundirme en él, pero su mente no estaba conmigo, ni su cuerpo me recibió como otras veces. En su rostro se vislumbraba una sonrisa que no era por mí. Estaba segura que le pertenecía a otra. Alguien me lo estaba arrebatando. Una punzada de celos me recorrió sin quererlo. Yo le amaba, le pertenecía, y él se iba sintiendo bien conmigo. Llevábamos mucho tiempo juntos, yo llevaba mucho tiempo en la casa, aquel había sido mi hogar; era mi hogar, siempre le había esperado. Ahora él me pertenecía, no dejaría que nadie me lo arrebatara. Volé fuera de su cuarto, recorrí todas las habitaciones buscando un motivo, una pista cuando el timbre de la puerta retumbó en toda la casa. Atisbé por detrás de los cristales. Una joven esperaba fuera. Una puerta se abrió en el piso de arriba y él bajo corriendo los escalones sólo con un slip puesto. Antes de que ella volviera a llamar de nuevo él ya había abierto. Se fundieron en un beso que me pareció eterno y de repente me sentí más sola que yo misma. Los vi marcharse abrazados hacía arriba. No quise seguirlos. Las risas que me llegaban a través de las paredes, me dolían. Mi espacio se veía roto, invadido por una extraña y no sabía como iba a poder recuperarlo. Me quedé quieta, retraída, oculta en el rincón más oscuro del salón mientras los días pasaban y ella junto a él iba llenando los huecos que habían quedado entre tantos objetos para mi. Las gaitas dejaron de sonar, las cortinas siempre cerradas fueron descorridas y el sol entraba de nuevo a raudales por los ventanales. Ellos se encontraban en cada esquina, en cada cuarto, los oía y me iba haciendo más pequeña. La casa se llenó de besos, de risas, de arrumacos incontenibles. La cristalería de bohemia se utilizaba todas las noche con las vajillas, las cuberterías estaban lustrosas otra vez. Todas las figuritas fueron metidas en cajas, dejando espacio nuevo para cosas que compraran, ahora, ellos juntos. El cargó con las cajas, mientras yo huía de él, de ella y volví al desván, donde antaño, cuando vivía allí una gran familia, había estado encerrada. En aquel cuarto volví a encontrarme conmigo, con los recuerdos allí abandonados, dejados atrás: armarios, balones, fotos, polvo...
Entonces me siguió, subió mi escalera, entró en mi cuarto para ver si yo estaba. Y yo le esperaba en el reflejo del espejo, radiante y clara como el recuerdo de días mejores. Tendió su mano para tocarme; pero yo nunca había estado allí.
Ella apareció por detrás, le abrazó mientras se reflejaban en el espejo, le besó en el cuello mientras susurraba – ya nunca más estarás solo.
MIÉRCOLES
Amaneció en el fondo de la jaula, con las alas abiertas, como si se hubiera precipitado desde lo alto del columpio que colgaba en la jaula. ¿Pueden los canarios suicidarse? Todos al ver al pájaro muerto miramos a Matías, el gato azul grisáceo que teníamos. Allí estaba, hecho un ovillo en el sofá donde el abuelo pasó sus últimos días. El también se fue un miércoles; mientras en la televisión estaban dando "el parte" como él decía.
Tiburcio y Matías nunca se habían llevado bien. Quizá por que él gato no sabía cantar como él pájaro y el pájaro no podía campar a sus anchas por la casa como el gato. Eran dos caracteres distintos, dos naturalezas que como el aceite y el agua estaban destinados a no juntarse nunca.
La tía Mercedes una anciana entrada en años y también en carnes, conoció en el bingo donde iba "afortunadamente" todos los jueves al señor Leng. Un hombre del cual nunca supimos su nombre, sólo que era canario y se dedicaba a la canaricultura en la isla de La Gomera. Hasta allí viajó con él la tía de mi madre, a la que nunca volvimos a ver y sólo recordábamos cuando nos llegaba alguna postal. Postales que nos mostraban rincones de su nuevo hogar y que yo esperaba con impaciencia. En aquel pequeño espacio cuadrado ella escribía con tu torpe y gran caligrafía, de persona mayor con unos estudios pobres, por haber tenido que ponerse a trabajar muy joven, para traer un mísero jornal a casa, la leyenda del monte Garajonay. Gara era la princesa de Angulo; el lugar del agua. Jonay pertenecía a la nobleza de Tenerife, la provincia del fuego. Eran jóvenes y se enamoraron en el Beñesmen, la fiesta de la cosecha de La Gomera. El compromiso fue hecho público y se celebró, hasta el volcán Echeyde arrojó lava. Todos se acordaron entonces de las palabras del viejo Gerián. "La sombra del fuego quema el agua. El fuego retrocede ante el agua. Imposible su mezcla. Imposible su alianza. La muerte acecha. Como lo de arriba es lo de abajo, lo que fue será, lo que ha de suceder ocurrirá". Les prohibieron verse de nuevo, aquello traería desgracia para todos. Pero el amor les había alcanzado. Jonay volvió a buscarla y huyeron a lo alto del monte y atravesándose el corazón con una lanza de cedro se arrojaron al vacío. En recuerdo de aquellos dos amantes bautizaron al monte Garajonay.
Allí mi tía y el señor Leng tenían una pequeña casa donde criaban canarios. Todas las cartas llegaban, no sé por que razón en martes, el segundo martes de cada mes. Duraron casi un año, hasta que completó la leyenda. Luego se fueron espaciando en el tiempo hasta sólo recibir las felicitaciones de Navidad. En compensación por la pérdida de su persona en casa, todos lo sábados venía a tomar el té y a afinar el piano mientras nos cantaba antiguas canciones de su infancia, una tibia primavera apareció un mensajero en casa trayendo una jaula. En ella un asustado canario se acurrucaba junto al comedero. Así apareció Tiburcio en casa.
Matías era un gato chartreux, raza creada por unos monjes franceses en un monasterio cerca de Grenoble en el siglo XIV. Fibroso, de robustas patas, carácter afable y unos intrigantes ojos rasgados color miel, que se oscurecían o brillaban dependiendo de su estado de ánimo. Matías también fue una herencia que nos tocó sin querer de la tía Mercedes. En uno de aquellos jueves de bingo, consiguió cantar línea, la suma no fue cuantiosa, pero sí le permitió hacer un viaje a Francia con sus amigas de toda la vida. El último viaje que muchas hicieron. Como recuerdo de aquellos hermosos días de amistad eterna, se trajo a Matías que la acompañaba en la soledad de su enorme casa día tras día. Matías fue el nombre de su difunto marido. Un apuesto hombre de ojos rasgados color miel y una sonrisa perenne en sus labios. Él fue su primer amor, su único amor. Desde los 15 años estaban juntos y así pasaron toda una existencia, toda una eternidad. En la mayor de las felicidades. Una vez que él partió para el viaje sin retorno un miércoles caluroso de agosto, ella se quedó sola con sus recuerdos. Cuando vio al gato en la tienda de animales de aquella ciudad tan lejana a la suya y él la miró desde el otro lado del cristal, supo que aquellos ojos escondían algo más que una existencia gatuna y se lo trajo. La huida de tía Mercedes a la isla de La Gomera con el señor Leng, fue tan repentina; que no queriendo perder aquel amor nuevo que había aparecido en su vida pues aquel podía ser su último tren, empacó unas pocas pertenencias, unos cuantos recuerdos inolvidables y salió sin volver la vista atrás a toda una montaña de evocaciones que se quedó en aquella casa de toda la vida, conseguida con el esfuerzo del duro trabajo de su amado esposo Matías. Era miércoles. Mi madre fue días después a recoger y cerrar la casa, quizá para siempre, y se trajo el gato que andaba mohíno por los rincones. Esa fue la otra contribución de la tía Mercedes al aumento de nuestra familia.
Y así fue como sin quererlo, pero con la sentida obligación nos hicimos cargo del canario Tuburcio y del gato Matías. Dos seres de mezcla imposible compartiendo un mismo y reducido espacio. Tiburcio cantaba cuando lo sacábamos al balcón, cuando el sol calentaba el salón a través del ventanal. Cantaba alegrando las horas del hogar y hasta mi detestable hermano, se quedaba extasiado y se sentaba delante de la jaula, pareciendo una angelical criatura oyéndole cantar.
Matías mientras tanto renqueaba por los rincones, adaptándose a aquel nuevo hogar ruidoso y concurrido; su nueva familia. Añorando sus largas horas de soledad entre los muebles viejos de olores de antaño de los que siempre se había sentido parte. Evocaba el dulce olor de su amada ama; polvos de arroz cuidadosamente molidos y jazmines nuevos, ahora evadida de su cuidado.
Durante un tiempo la conjunción de cielo y tierra contenidos en los dos animales preció cordial. Todos andábamos atentos a los pasos sigilosos de Matías cuando rondaba la jaula. Él se frotaba la espalda en el pie donde la jaula colgaba y seguía su camino hasta acomodarse en un cojín tirado en el suelo, cerca del radiador o sumido en el fulgor de un rayo de sol pedido en el suelo. Se hacía un ovillo con la cola cegándole los ojos, mantenía una oreja tiesa y si te fijabas bien, a veces, podías ver aquel brillo de miel en un ojo asomando por encima del rabo; observando atentamente la casa del pájaro.
Tuburcio cantaba y cantaba incansablemente, sólo se le quebraba la voz al ver la sombra azulada del gato aparecer contoneándose por la puerta del salón. Sólo cuando se había alejado lo suficiente volvía a entonar canciones alegres.
Aquel invierno, que parecía eterno, la jaula estaba siempre situada junto a la ventana para recibir los rayos que entonces entraban oblicuamente en la sala. Matías buscaba aquellos rayos, que no daban entonces en el suelo, sin encontrarlos, por lo que sin respetar el espacio concedido a Tiburcio, se subía de un grácil salto al poyo de la ventana y allí pasaba las horas calentándose al sol imberbe de enero, mirando siempre de reojo al canario. El pájaro que durante esas horas se dedicaba al don que le había dado la naturaleza enmudeció. Su pequeño pecho era un remolino incesante que palpitaba bajo las plumas alocado cuando el felino estaba cerca. Poco a poco se fue apagando el sonido de su voz, pero no le dimos mayor importancia. El frío podía haber atenazado sus cuerdas vocales. No pudimos pensar, o no quisimos pensar, que lo que le pasaba a Tiburcio se llamaba miedo. Era parvo y el tamaño del gato le imponía respeto aún sabiéndose a salvo tras los barrotes de su jaula. La congoja le oprimía cuando Matías apoyaba su hocico en ellos y él se veía reflejado en aquella pupila que era tan grande como su cabeza. Renqueaba hasta el fondo de la jaula, hasta aquella parte que estaba más suspendida en el aire, más alejada y donde cerca del comedero, se sentía a salvo. Pero aquella niña oscura, ovalada; seguía observando, si apartaba la vista igual el pájaro volaba. Matías no se daba cuenta de que aquello era imposible. Tiburcio estaba atrapado, pero también estaba a salvo de sus afiladas uñas. Así, en silencio, el canario pasó los cuatro meses de duro invierno. Pero por más que hicimos y más visitas que realizamos al veterinario para averiguar su mal, nada pudimos contra la dolencia del pequeño animalito. – Mejorará cuando llegue la primavera. Nos dijo el médico.
Cuando por fin la primavera estaba a las puertas de la vida Tiburcio cambió el plumón, dejando pequeñas y amarillas plumas, que volaban en la brisa fresca que entraba por el ventanal abierto, por toda la casa Matías volvió a sus rayos de sol que calentaban el suelo de madera. Alejándose indiferente del ave que nunca podría conseguir.
Aquel miércoles, que por ser fiesta la casa amaneció más tarde, nadie oyó al canario que en un esfuerzo sobre humano había cantado todo lo que durante tiempo estuvo guardado en su garganta. Cantó hasta agotar su repertorio tantas veces en su cuerpo contenido. Cantó mientras se balanceaba en el columpio y recibía los primeros rayos cálidos de la primavera inminente que en un par de días estallaría en esplendor de colores. Cantó hasta que los sonidos rompieron por el esfuerzo aletargado de tantas melodías mudas, su tráquea. Y allí murió.
Definitivamente odio los miércoles.
(escrito por y para C.S.F.)
EL TIEMPO...
El hogar se fue llenando, vaciando y llenando de nuevo con las generaciones venideras. Los muebles antiguos fueron sustituidos por nuevos, más funcionales, más cómodos, más adecuados al progreso de la vida. Sólo el reloj y su péndulo conservaron su sitio al pie de la escalera. Él veía desde su ojo central como todas las cosas que conocía iban saliendo por la puerta. Las mesas de caoba, las sillas Luis XVI, los juegos de porcelana; todo lo viejo. El tenía miedo de ser desechado también, pues era mucho más anciano que muchos de los objetos que la casa conservaba. Y se esforzaba cada día por no sentirse derrotado, por seguir marcando el pulso de lo cotidiano, no quería detenerse, aunque el hacerlo supusiera para él pararse en un momento determinado y que no siguiera avanzando el tiempo. Quería detenerse antes de olvidar los sonidos de valses, de fiestas, del roce de los suntuosos vestidos de las jóvenes al remolonear a su lado. No quería olvidar su pasado. Pero todos los días una mano giraba una manecilla pequeña y casi invisible que estaba entre el numero seis y el siete. Todos los días alguien le recordaba cual era su función en aquel rincón de la casa. Todos los días el péndulo se movía dentro de él, como un corazón que no debe dejar de latir. Tic-tac, tic-tac. Pero se hacía viejo, y estaba cansado de seguir el ritmo, la vorágine del progreso. Tic-tac. T i c – t a c , t i c – t a c .
Empezaba a retrasar. Lo notaba dentro de él, se esforzaba en no dejar que los segundos se hicieran más cortos de lo que tenía establecido. Era su trabajo, el único que había conocido desde que lo convirtieron en una máquina perfecta para controlar el tiempo y ahora éste se le escapaba sin poderlo remediar. Sus campanadas a la hora eran más lentas y sosegadas. Eso no impidió que el pulso de la vida a su alrededor siguiera avanzando, durante un tiempo parecieron caminar juntos, luego lo superaron. Y se quedó sólo, ahí, en el rincón, hasta que se paró.
17 octubre 2003
1) ¿Tienes un sueño?¿Alguna vez has logrado realizar alguno de tus sueños?Sueños?? muchos. La semana que viene voy a realizar uno que tengo desde pequeña... el frío, la nieve y San Basilio me esperan.
2) Si supieras que sólo te queda un día de vida, ¿qué harías? Besarle hasta morir
3) ¿Si pudieras tener un superpoder, ¿cuál escogerías?hummmm, difícil pregunta... quizá poder leer la mente, pero no es un poder fácil de manejar, puedes encontrarte cosas que no te gusten
4) Si pudieras cambiar alguna parte de tu cuerpo ¿cuál cambiarías? Lo que hay entre el cuello y el pubis, menos mi ombligo... ése me gusta mucho.
5) ¿Tienes alguna manía, temor o fobia?¿Cuál? Manía, colocar las etiquetas de las sábanas siempre en la parte de abajo si no se puede las corto. Fobia, las polillas de verano, veo una y salgo corriendo. Temor, a perder a los que quiero y significan algo para mi... aunque eso es inevitable
TE ACUERDAS?
cuando decías que nunca tendrías un móvil?
Y has pasado a formar parte de los millones de personas que tienen uno; eso si no tienes dos.
Recuerdas cuando te daba vergüenza hablar por la calle?
Y ahora vas tranquilamente pendiente de tu oreja sin darte cuenta de los otros peatones a los que no ves y tienen que ir esquivándote para no chocar contigo.
Recuerdas cuando llamabas a un lugar y no a una persona?
pero llegabas a casa y el contestador estaba lleno de mensajes recordándote un cumpleaños, una cena... y ahora la luz ni parpadea.
Recuerdas lo aburrido que era esperar al autobús?
y ahora en ese mismo autobús vas oyendo cuatro o cinco conversaciones que no te interesan en absoluto y no te dejan concentrarte en la lectura de tu libro, estancado mil veces en la misma línea
Recuerdas la sensación de estar sólo?
ahora allá donde vayas cualquier musiquilla interrumpe tus propios pensamientos.
Recuerdas cuando tenías que ir a la oficina?
y ahora te quedas en casa trabajando sin ver a nadie, sin relacionarte
Recuerdas cuando sonaba el móvil a mitad de función?
y ahora por mucho que unos dibujitos animados te digan que apagues el móvil, siempre hay alguno que suena.
Recuerdas cuando sólo había noticias a la hora de la comida y la cena?
Y era cuando la familia se reunía... y ahora sólo la ves una vez al mes.
Recuerdas cuando la palabra "que" tenía tres letras?
i aora no aces + k kmeter faltas ortograficas i no ay kien t entienda
Recuerdas cuando ibas corriendo a casa para dar una noticia?
o querías que el camino fuera más largo para poder encontrar las palabras adecuadas
Y todo lo que te perdías por estar lejos?
y todo lo que te pierdes mientras hablas o estas escribiendo un mensaje en el móvil...
Bonita la publicidad sobre telefonía móvil... ¿no?
He de confesar que formo parte de la comunidad de movileros, eso sí... pocas veces contesto, menos si estoy en la calle o en el autobús. Parece como si el bus tuviera un imán, subes y te pones a hablar, no falla y si todos los de al rededor se enteran... mucho mejor.
Ahora entiendo porque cada día va menos gente en el metro.
15 octubre 2003
13 octubre 2003
Después de un duro fin de semana anímico, en el cual la lluvia no ha ayudado mucho la verdad, me propuse quitar los últimos post... estaba muy decepcionada con eso conocido como ¿humanidad?, con esa cosa que construye lazos llamada amistad y que en el fondo son tan frágiles como un recién nacido. Pero sería como arrancar una página de mi diario personal, sería como dejar desaparecer los problemas y sentimientos; cuando
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10 octubre 2003
SE NOTA QUE HOY ESTOY DE MALA LECHE VERDAD?
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La esperaba, apoyando la espalda sobre la fría y húmeda madera de la puerta del portal, la mirada perdida en las manecillas del reloj. Se retrasaba. Había estado lloviendo durante todo el día, nubarrones negros se habían estancado sobre los tejados y después de un tiempo casi eterno, cuando parecía que una suave y fría brisa se las llevaría, descargaron con fuerza mojando las calles. Estuvo toda la tarde remoloneando entre el sofá y la alfombra. Se sentía nervioso y nada calmaba la congoja que le carcomía por dentro. Su mente volaba de un objeto a otro, de un canal de televisión al siguiente, de un pensamiento salía otro. No venía. Quizá en el último momento se había arrepentido. Se quedó allí parado. Había comenzado a llover de nuevo, no llevaba paraguas y las gotas lo mojaron por completo. La calle se quedó vacía, silenciosa, pero el siguió allí, esperando. No iba a venir; ahora lo sabía, tenía esa certeza. Su cabeza buscaba razones, explicaciones. No lo entendía después de tantos planes trazados juntos. Había pasado una hora, luego el reloj marcó otra, a la tercera renunció
a esperar más. No iba a aparecer. El teléfono no sonó, no tuvo ningún mensaje, no recibió ninguna excusa; aunque fuera vana. Ahora ya no la creería, el plantón no justificaba el tiempo perdido. Su desazón, al paso del minutero en su reloj de pulsera, se convirtió en enfado, en renuncia y terminó por desembocar en una decepción que lo llenó por completo y le empapó tanto como la lluvia. Para calmarse dio una vuelta a la manzana, recibió entonces un mensaje en su móvil "ahora te llamo". Sí, ahora ya no vendría. Ni siquiera aquellas tres palabras consolaron sus lágrimas confundidas con la lluvia en su rostro. Su visión borrosa le permitió contestarla "déjalo, estoy llegando a casa". De nuevo en el portal abrió la puerta, se limpió los pies en el felpudo de la entrada, dejó atrás la pena; al menos lo intentó y cerró.
Otra puerta más. Otra historia más. Otra decepción más.
1) ¿Hay alguna frase célebre o cita que signifique algo especial para ti? Cada palabra se convierte en un arma, cada destello de humanidad es una debilidad, cada confidencia da lugar a una traición.
2) ¿Qué frase de una película se te ha quedado marcada?
“SIEMPRE JUNTOS Y ETERNAMENTE SEPARADOS”, Lady Halcón.
3) ¿Qué frase de un libro te ha hecho pensar?
Si a un miedo no le puedes dar forma, no le puedes vencer. Insomnia de Stephen King
4) ¿Hay algún verso de una canción que te parezca realmente especial? Si preguntan por ti,
solo diré que te vi,
en mis sueños una noche
y solo sueño desde entonces,
para verte cada día junto a mi. (Alex Ubago)
5) ¿Cuál es el mejor piropo que te han echado o que hayas echado?
No sabe no contesta; de momento…
09 octubre 2003
07 octubre 2003
05 octubre 2003
2)¿Sin contar la música, que sonido te genera recuerdos agradables de tu infancia? El camión de la basura, aunque ahora ya no suena como antes.
3)¿Cuál es el recuerdo más viejo que tienes? El atropello de un gato negro por un autobús en Picadilly, tenía unos tres años y me impactó ver el cuerpo espachurrado en el asfalto y la cabeza en la acera
4)¿Qué momento de tu vida ha sido suficiente para decir "nada más por esto vale la pena haber vivido"? Espero seguir viviendo hasta que encuentre ese momento.
5)¿Cuál sería tu trabajo ideal, sin importar la remuneración económica? Aquel que me permita disfrutar de él, que no fuera una obligación para subsistir y sí un placer para vivir.
03 octubre 2003
¿Mi día de hoy sera como el cuento de las 1001 noches? Libro que por cierto no he leído, y como mucha gente sólo conozco de oídas.
Una y mil gracias a todas esas personas que alguna vez visitaron esta página, a aquellas que siguen visitándola porque encuentran en ella algo interesante... a las que vienen y pasan de largo. A mis Carlos, que sé que no me fallan y aparecen por aqui cuando pueden. A los amigos nuevos, a los viejos, a los futuros, a los cercanos, a los lejanos. A TI, oscuro... que me creas una confianza en mi perdida desde hace tiempo y desde que existes; sonrío más y mejor.
A Naykis, por salvar mi libro de visitas (intentaré escribir más y mejor)
GRACIAS A TODOS, sin vosotros, esto no sería posible...
(jajaja me parezco a los de la tele)
02 octubre 2003
26 septiembre 2003
Otro viernes aqui y sin arrepentirnos de nada
2) Cual es tu pelicula favorita? Siete novias para siete hermanos
3) Cual es tu sabor de helado favorito? Nata
4) Cual es tu cancion favorita? Clásica, el Cannon de Pachelbel. No clásica, Mediterráneo en la voz de Serrat
5) Cual es tu ciudad favorita? Para vivir Madrid o mi pueblo. Para conocer, Moscú
24 septiembre 2003
Ahora no.
La soledad se hace insoportable pero a la vez crea un hueco que debería ser prescindible.
No puedo alejarla, no sé, quizá no quiera.
Me voy, no aguanto…
Me alejo.
Me retraigo.
Y me hundo en un mar de palabras.
Oh!, dulces palabras que creo.
Hermosas palabras de filos ocultos,
hieren, duelen; matan cariños
que se ocultan bajo piedras enormes,
bajo losas,
bajo lápidas;
de nombres borrados olvidados en el tiempo.
No quiero olvidar tu nombre,
¡No quiero!
Ni que existes
ni que estás.
Pero ahora me voy, me voy y te dejo.
19 septiembre 2003
1) ¿Te gusta bailar? ¿Tienes ritmo?
Me gusta bailar aunque mucho ritmo no creo tener, me dejo
llevar.
2) ¿Sabes bailar los llamados "bailes de salón"?
¿Has hecho algún cursillo? No he probado nunca
los bailes de salón, timidez supongo. De peque hacía ballet por obligación... lo
dejé, no me gustaba. No sé si fue porqué les sacaba a todas una cabeza y me
sentía fuera de lugar.
3) ¿Te gusta ir a discotecas? ¿Te lanzas a la
pista o eres de los que aguantas la barra? A
veces voy a sitios en los que se puede bailar, pero no soy de las primeras en
salir a la pista a no ser que la canción me guste mucho... entonces todo me da
lo mismo
4) ¿Te gusta ver bailar? ¿Has asistido a alguna
representación de ballet, baile moderno, bailes regionales?¿Algún musical?
Si me gusta ver bailar, clásico lo que menos... me tragué muchos ballets de
pequeña. Los regionales los veo cada verano. Lo de ver un musical... estoy en
ello.
5) ¿Aunque no te guste bailar, hay alguna
melodía que sea irresistible para ti? ¿Alguna canción con la que no puedas
quedarte quieto? Hay muchas canciones en las
que aunque no quieras los pies se te disparan solos.
17 septiembre 2003
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Él no supo porqué razón ella se fue. Se quedó solo, con una lágrima perpetua en su ojo vago. Dejó traslucir, en su cuerpo y en todo lo que le rodeaba, esa inquietud que le decía que ella volvería si él no se movía de donde estaba. Y así pasaron los días, las noches. Él seguía mirando por la ventana allí donde el camino se perdía entre los frondosos árboles, ahora exentos de sus vestidos de hoja. La inquietud se transformó en desesperación por la soledad que se posaba sobre los objetos que habían acomodado juntos en el hogar. La desesperación se tornó en tristeza cuando el rostro de ella apareció delante de él, en recuerdos; ahora sabía que no la recuperaría. Jamás. Su ojo se cerró dejando brotar por fin, la lágrima de una pena largamente contenida, que chocó contra el suelo dibujando el rostro en mil esferas opuestas a su mundo, al que ella pertenecía ahora. |
15 septiembre 2003
1) ¿Dónde estabas y que hacías el 11 de septiembre de 2001? ¿Cómo te enteraste del ataque a las torres gemelas? Estaba trabajando, esa tarde me ocaba quedarme de guardia. Mi compañera tenía la radio puesta pero al irse le dije que la quitara y me puse musica en el CD del ordenador. Mi madre me llamó para decírmelo, no me lo podía creer hasta que por la noche no vi las noticias de la televisión.
2) ¿Dónde estabas y que hacías el 31 de agosto de 1997? ¿Cómo te enteraste de que Lady Di había muerto? Lady Di murió a las 4 de la mañana, supongo que a esa hora andaría por ahí de fiesta o durmiendo. Me enteré por la mañana al oir la radio.
3) ¿Dónde estabas y que hacías el 22 de noviembre de 1963? ¿Cómo te enteraste de que habían asesinado a JFK? No había nacido, me enteraría años después, supongo, en el colegio.
4) ¿Dónde estabas y que hacías el 13 de mayo de 1981? ¿Cómo te enteraste de que habían disparado al Papa? Supongo que en esa época y a esa edad, estaría jugando.
5) ¿Dónde estabas y que hacías el 20 de julio de 1969? ¿Cómo te enteraste del primer paso del hombre en la luna? Tampoco había nacido y la luna la vi mucho tiempo despúes. Imagino que también sería en el colegio.
4 DE SEPTIEMBRE DE 2003
1) ¿Cuándo fue la última vez que te ilusionaste? Todos los días tengo una ilusión nueva... (y no me llames ilusa)
2) ¿Cuándo fue la última vez que cometiste una locura? Hace unos meses...
3) ¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo ilegal? (no hace falta que sea algo gordo, vale saltárse un semáforo). Deje de robar horquillas en el corte ingles hace muchos años
4) ¿Cuándo fue la última vez que lloraste de risa? Hace algunos fines de semana, en una barbacoa nocturna con unos amigos.
5) ¿Cuándo fue la última vez que escribiste una carta a mano? Hace un rato que la acabé, 32 cuartillas. Casi todos los meses escribo una y recibo una.